Hay un Gigante que me acompaña desde que tengo memoria. El me cubre del sol en verano y cuando llueve su mano funciona como un paraguas para mi.En las frias tardes otoñales mi Gigante, con solo un soplido que eleva hacia el cielo limpia cualquier nube que impide que los rayos del sol entibien mi piel. Me gusta su presencia imponente de Gigante. Me gustan sus manos grandes como aprietan mi espalda y hacen sonar mis vertebras.
Mi Gigante es un ser pacífico y bondadoso aunque su aspecto muestre lo contrario. Si logras ver mas allá de sus pupilas podrás ver a un niño tímido e inofensivo que tiene miedo a seguir creciendo por dentro.
Mi Gigante dá pasos gigantes, es divertido caminar junto a él a pesar de que prácticamente corro a su lado. Me gusta subir a la palma de su mano de gigante y mientras me eleva al cielo, sentir como lentamente cruzo por entre las nubes.
Ese gran Gigante mio es capaz de alzar su mano y alcanzar el Sol y la Luna y las Estrellas, pero hoy no lo cree así. Ese gigante duda de su propio poder interior. Esa es su enfermedad. No sé donde pudo haberla adquirido, ya que esa es solo una enfermedad de Gigantes y Él es el unico que conozco. Ya quisiera que esa enfermedad lo dejara pronto porque hace mucha falta su presencia cerca de mí. Ya este Otoño no fué el mismo, las hojas bajo mis pies tuvieron un crujir diferente del que tenían cuando mi gigante me acompañaba, la lluvia me há mojado ya y hé pasado mucho frio porque han habido muchas nubes que tapan el sol. Hoy solo me acompaña su sombra que aunque no me cubre de la lluvia ni me abriga en invierno, me permite saber que estamos conectados de alguna forma, y mejor aún, cuando mi Gigante mejore, lo primero que hará será reencontrarse con su sombra y es ahí donde me encontrará nuevamente.
Solo espero que mi gigante mejore pronto.

1 comentario:
No sabia que estabas escribiendo ...se nota que todavia el gigante te eleva a las nubes .
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