
La sabiduría popular dice que el hombre es el único animal de la creación capaz de comer sin hambre y amar sin celo. Es que la comida y el amor, no apuntan en el ser humano a la mera satisfacción de necesidades primarias.
El hombre, como homo faber, no sólo fabrica objetos materiales, también hace el amor. Y a tal punto esta producción erótica es reconocida como una actividad hecha por determinación propia, que a veces se la considera casi como una adorable obligación que nadie debería rehuir.
El erotismo es la sensualidad, la libertad sin red. Los sentidos a pleno, libres, sin tiempo. Belleza y juego. Fuerza vital y misterio. Está absolutamente en todo, tiene una relación directa con la creatividad, es algo infinito, mientras lo sexual tiene un principio y un final.

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